La tristeza era mejor con Leonard Cohen

avishai-cohen-montreal-1189

La tristeza era mejor cuando Leonard estaba vivo.

La tristeza, entonces, era una compañera elegante.

La tristeza venía con sus canciones, se sentaba a tomar algo en el sofá, uno se desvivía por complacerla. La tristeza, con Leonard, nunca tuvo un rostro viejo y arrugado. Era más bien una muchacha que bailaba con los pies desnudos.

Dijo que estaba preparado para morir. Nosotros no estábamos preparados para su muerte. Pero él siempre supo cosas que nosotros nunca sabíamos. En su último disco utilizó coros de voces blancas, como contrapunto a su voz que siempre fue vieja. Hablaba de oscuridad, de despedidas. Como siempre, pensamos. Porque nos resistimos a captar la indirecta.

En un poema, hace muchos años, escribió: El amor es fuego. Arde por todas partes. Desfigura a todo el mundo. Es la excusa que pone el mundo por ser tan feo. Construyó un altar. Ofició ceremonias. Y todo lo prosaico, todo lo que había sido manoseado una y otra vez hasta quedar despojado de grandeza, Leonard lo tomó en sus manos y lo convirtió en algo sagrado.

Vivirá en las canciones, otro muerto más que marcha al exilio.

La tristeza era mejor cuando Leonard estaba vivo.

La tristeza, entonces, no era algo de lo que avergonzarse.

Ahora la tristeza está triste.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Ídolos y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s