¿Pero importa el mundo?

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¿Qué aprendimos de K. en la aldea? Aprendimos el desamparo y que nunca se llega al castillo, que nunca se llega, adormilados como íbamos por la mano maestra de Franz, cansino, Franz, a su manera, hipnótica, turbadora, fíjate, hasta la nieve es cruel y la gente allí, verdad, solo vive para defender su pequeño corazón sucio de los demás. ¿Qué aprendimos de K. a secas, qué aprendimos de Samsa y de Josef? Y aquel fin de semana cuando tú estabas en Praga yo te preguntaba ¿has ido ya a visitar el cementerio judío? En la mesa de tu oficina había un retrato de Franz, pálido, cuando todavía tenía la misma edad que sus ojos, que nunca se han marchitado, con una sonrisa miedosa y un bombín extravagante como el caparazón de los insectos que antes de irse a dormir fueron hombres. Claro que fuiste al cementerio judío. Te imagino entre nombres y estrellas de cinco puntas, temerosa de tocar siquiera una piedra, reverenciando a los muertos con tu silencio educado y fotografiando de lejos la tumba donde duerme el pequeño doctor que soñó con Milena. Praga tenía en tus fotos la textura de un sueño. Los árboles se habían pasado todo el invierno amontonando las hojas solo para que tú las pisaras, y las hojas te miraban sonreír y crujían satisfechas. Y Praga crujía satisfecha, Praga que tanto había trabajado por tu sonrisa. Yo le pedía palabras a la lluvia. Porque cada palabra era entonces un sol, un mes de mayo, un mar, una vida nueva. Lo sabe Dante, que escribía para poder olvidarte: una lágrima es una inundación, en una lágrima cabe el mundo entero. Cuanto ha envejecido, nuestro pobre K. en apenas cuatro días, vagabundo sin nombre/rostro/pasado, expulsado a la nieve de un mundo que no lo conoce. ¿Pero importa el mundo? Nunca. Abre paréntesis. K., nosotros, Gloucesteres de Shak, ciegos guiados por locos. Cierra paréntesis. Punto. Y aparte. Ahí fuera, entre tanto rostro vacío y tanta fealdad y desolación y soles que no calientan y lluvias que no terminan, tú has rozado mi mano.

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Una respuesta a ¿Pero importa el mundo?

  1. Poco importa. Yo me inclino ya más a su representación, como tú… Un abrazo!

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