No me mandéis wassaps

size1_49207_teleQue no es que me haya vuelto un ermitaño. Es que se me ha roto el móvil. ¿Y lo escribes aquí? Claro. Para avisar. No voy a mandar un wassap para decir que no tengo wassap. ¿Qué soy yo? ¿El puto Borges haciendo alephs y cataclismos y retornos eternos, alegremente y como si no hubiera mañana? Solo de pensarlo ya cansa. Ponlo en facebook. O en twitter. Ya. Pero es que es largo de contar y cuando te quedas corto todo son preguntas y las preguntas eso sí que es una cosa que cansa. Y que no se puede utilizar facebook para explicar que se te ha caído el móvil al váter, es un poner, porque no había luz en el cuarto de baño, estamos suponiendo, y tú fuíste tan listo de entrar con el teléfono en modo linterna, es ficción todo el rato, y te escoñaste el brazo contra un tabique, quién pone tabiques en mitad de los cuartos de baño, y el móvil dijo adiós luego aviso cuando llegue. No es serio. Eso te lo lee Zuckerberg, con esa cara de pan de ayer que tiene, y te manda a la policía a tu casa. Mark, te lo digo, relájate un poco, yo ahora vivo en 2008 y no me va mal. En pocas palabras: ahora tengo un teléfono de esos viejos con los que te puedes empalmar tres viñarocks seguidos sin que se te acabe la batería y funciono con sms. Que es una cosa que había antes. Tienes que volver a medir las palabras. Uno descubre lo que vale un emoticono. Literalmante. Vale dineros eso. No puedes poner muñequitos a lo loco. Ni gitanas bailando. Ni nada. Solo letras. Esemeseando se sintetiza. Hay el sitio que hay, no te coge todo. Y sin crucecitas azules, ni chivatazos de en línea, ni escribiendo, ni horas de conexión. Que hay que ver lo paranoica que se me ha vuelto la gente con esas cosas. Yo no sé. Esa aplicación fomenta la delación ¿Y qué hará éste? ¿Y aquel? Y quién se cambia de foto. Y esto. Y lo otro. Que complicado es el siglo XXI, de verdad. Pero, ¿y qué le hacemos? Tirarlo al váter. Lo que pasa es que si lo haces queriendo eso es un poco  performance muy vista. A mí se me cayó sin querer. Estamos haciendo ficción, cuidado. Si a mí me hubiera pasado una cosa así yo lo habría cogido y lo habría secado y lo habría visto hacer cosas raras, la pantalla zumbando colores, vibrando muy loco, y lo habría llevado a casa y lo habría enterrado en un tupper de arroz. Eso habría hecho yo, porque yo no molo. No tengo presencia moral para tirar de la cadena y volverme a vivir al siglo XX. Y encima soy pobre, para qué nos vamos a engañar. Sea como sea. Se mojó. ¿Y cómo? Un charco ¿Un charco? No será porque no llueve. O el mar. Tampoco hay que contarlo todo. Hay que dejar siempre puntos sin aclarar. Así se escribió mi Joyce el Ulises. Si lo hubiera tenido que explicar todo, puta la gracia. Yo estaba hablando de algo. ¿El móvil? El móvil. En el arroz está, serio como un escribiente. Lleva así tres días. Muerto. Como nuestro Señor. Si resucita mañana, lo llamaré Jesusito. Blasfemar sin maldad se puede, ¿no? ¿Sí, verdad? Porque Dios, otra cosa no, pero sentido del humor tiene un rato. ¿Y qué queréis que os diga? Si se recupera, qué bien. Porque, entre nosotros, mierda asquerosa los sms. La nostalgia para quien la quiera. Que con eso no se come. Gitanas bailando. Eso quiero.

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