Días que parecen noviembre

IMG_20140914_220734Días que parecen noviembre, que pasan sin nombre mordiendo las flores que nadie cortó para ti, mariposa de ensueño, que sucia la tarde, soñando con fuego y jugando a vivir, tus hijos, mañana, nacerán cansados, de lucha, de triste, de lluvia caer, ¿quién quiere esta noche venirse a morir? ¿y alguien sueña conmigo sin que yo lo sepa? ¿quién conoce la paz que destrozo? ¿quién bajo un amparo suave no querría vivir? Fumarse un paquete de vez en vez, arrastrándote inerte por las tardes vacías, viendo las olas, desgastado a pedazos, un ratito de sol, eso calma, algunas mañanas, a veces, que parecen hechas de bondad.

Después hay días que no existirán. No son, como los besos que se pierden, las cervezas que no te bebes, las veces que no te ríes. Nadie los conoce, porque no se han escrito, se irán sin tocar, intactos, sucios de tan limpios, por el sumidero del tiempo perdido.

Se puede morir uno muchas veces, de muchas cosas. Te mueres esperando el tren, por ejemplo Cuando ves todas las noches que has amontonado, para nada. Cada vez que sales a la calle, con el corazón preparado, y no ocurre nada. Cada vez que te sorprendes a ti mismo mirando la calle detrás del cristal, como un gilipollas. Te mueres un poco. Son bocados chicos, que desgastan, como el mar, que no tiene prisa por comerse las rocas y juega con la ansiedad de la orilla, que solo desea ser tragada. Querer algo, cuando no se puede tener. ¿Qué haces? ¿Abandonas? ¿Te vas? ¿Lo mandas todo a la mierda? Se pregunta uno, a veces.

Así pasa uno el rato, mientras llega la verdad, que viene atropellando razones y excusas. Nos llamará. Y diremos. Como los antiguos profetas. Aquí estoy.

Se te va la vida, es triste, sin vivir un día tuyo.

Traíamos flores, un palillo en la boca, veinte años y el mundo era nuestro, ¿sabes lo que te digo?, la vida reía, recién afeitados, clase y zapatos, mirábamos pasar a las chicas, sentados, sin nada que hacer, cerveza y café, tararea una canción, el sol bien arriba, no hay manera de hacerlo mejor, sólo dejarte ir, sin expectativas, chavales de mundo, un sueño tras otro, decíamos: también los gatos se mueren, pero no parece importarles, atrapa el momento, bien fuerte, cógelo así, de los huevos, visualiza una mariposa blanca sobre tu tumba, una tumba bien ganada, ¿qué cosa hay más bella?, aquel sol que nos cegaba, con flores en el bolsillo y medio cigarro apagado en los labios, caminando, muchachos, como si el mundo fuera una avenida de rosas.

Igual que si el tiempo se hubiera hecho para nosotros.

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2 respuestas a Días que parecen noviembre

  1. Ari dijo:

    Esa nostalgia de pleno sol, tan americana, muy bien lograda. Me envuelve, ergo vale.

    P.d.: Por el bien del planeta y de la literatura, no te quedes en la sombra. Un abrazo

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