Una Décima íntima

121085

¿Qué se supone que debo decir? El partido fue épico, claro, eso lo vimos todos. Yo también me levanté de un salto, gritando y aturullando cosas y arrastrándome detrás del corazón que se me salía por los ojos cuando Sergio Ramos saltó y la pelota hizo así – imparable como un hombre que sabe que lleva razón – y se metió en la portería y todos supimos quién iba a ganar el partido en la prórroga y quién iba a caer como lucero de la aurora y de la manera más cruel. Digo: todo eso está bien, pero ya está contado. Al día siguiente los cronistas buscaron adjetivos, metáforas, y los chicos de los telediarios rastrearon melodías eufóricas y/o melancólicas para ilustrar las imágenes según convenía a cada camiseta. Y seguro que alguien ha escrito ya la novela de 93 minutos de Iker Casillas, que por primera vez cometió un error asesino en un partido que no perdonaba, y tuvo que ver cómo un montón de pensamientos con la cara tiznada de negro atravesaban su cabeza: solo y abandonado en un área verde debajo de una portería lisboeta viendo desfilar los periódicos del día siguiente, los tuits machacones, el por tu culpa por tu culpa por tu gran culpa de las tertulias; todo eso, una y otra vez, hasta que llegó el empate y la victoria y la guillotina se quedó en una mirada de sospecha, porque el chico nació con estrella. Eso se habrá contado también ya.

Yo recuerdo cosas. Recuerdo que cuando Marcelo marcó el tercer gol y esa cosa etérea y un poco hijaputa llamada la Décima se convirtió en realidad no sentí ningún subidón eléctrico, ningún magnetismo en la piel. El partido terminó y yo me tanteaba el cuerpo, comprobando que seguía allí, que éramos campeones. Después del orgasmo te entra la modorra. 

Doce años esperando. Imagínate. Una y otra decepción, pena y más pena, cuando no pasábamos de octavos, cuando nos eliminaba el Lyon, la Roma, el Arsenal. Y los años ciegos del Innombrable, a la calle en semifinales tres temporadas seguidas. La tanda de penaltis contra el Bayern. Aquello dolió, me cago en la puta. Como para no hablar durante diez minutos. Como para abandonarse en el fatalismo más negro. Y aquello contra el Barcelona, aquello contra el Dortmund. Como para raparse la cabeza y marcharse a un templo budista a zenear olvidado del mundo. La Décima era eso que nos puteaba. La Décima tenía el atractivo rotundo de sus cifras redondas. Nos guiñaba un ojo, insinuante, se sentaba cruzando las piernas, sonreía un poco. Nosotros íbamos a la cocina a por hielo y dos vasos y a la vuelta la Décima ya se había ido: la puerta estaba entreabierta y lo único que nos quedaba era un rastro de perfume en el descansillo.

Así que cuando por fin volvimos de la cocina con un par de vasos elegantes y un cubilete con hielo y la Décima seguía allí, en el sofá, con ese vestido ceñido y toda su gloria asombrosa, era difícil creer que aquello estuviera ocurriendo. Y nos sentamos, un poco defraudados, quizás, por qué no decirlo: cuando esperas tanto tiempo que algo suceda, nunca es igual que en tu película. Pues sí, parece que ha vuelto el invierno, ¿y qué tal?, y todas esas conversaciones de ascensor para rellenar silencios incómodos nos dijimos, mirándonos, conociéndonos.

La Décima entró por la puerta, pero esta vez se quedó. Apuramos las copas, estudiándonos, evitando mirarnos directamente a los ojos. Un poco tímidos. ¿Y ahora qué? Esperando ese gesto que siempre sirve de excusa para un primer beso vergonzoso, que rompe el hielo y nos destensa un poco la espalda, nos desentumece los nervios. Ocurrió cuando los muchachos por fin subieron al palco y recibieron la copa, y la subieron hacia el cielo medio ocultos detrás de un tornado de confeti blanco. Así que apuramos la copa y nos fuimos a la cama. Nos tumbamos muy serios, mirando al techo, y dormimos abrazados, con los calcetines puestos, como dos adolescentes felices y gilipollas.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Deporte y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s