Agonía del punto y coma

y1plrTePnoG3hM-DOatbJGsDcl4bQ3THe5RTR3E2YSbWcxJRCJakQwV5VRX4CqVyL0pub8nu36OWj8El punto y coma es como el nerdito con gafas de las películas americanas: no lo invitan a las fiestas, no folla, todos los días le amanecen mirando la lluvia desde detrás del cristal de una ventana empañada. El punto y coma está ahí abajo en el teclado, condenado como ánima en pena a compartir tecla con la coma de toda la vida, la coma, tan manejable ella, que propone una pausa suave, una pausa así, tranquilita, y el punto y coma está encima, pobrecito mío, tan lejos de la barra del bar que hay que darle primero a la tecla de las mayúsculas para volverlo luz y píxeles en la pantalla.

Y no es justo. Es una agonía. El punto y coma es el caballero lánguido de la ortografía. Yo no sé si antiguamente lo utilizaban más. Ni lo sé ni me importa. Pero uno tiene la impresión de que el punto y coma es una cosa decimonónica, muy de la Generación del 98. Yo me imagino al punto y coma con gabardina y bigotón, de tertulia de café con Unamuno y los coleguillas, muy serio, muy viejecito, con el pelo canoso y las mejillas chupadas.

No se le ve futuro. Y es una cosa triste. Porque el punto y coma es elegante, viste mucho. Un texto triste; como este; lo llenas de puntos y coma; y parece una cosa respetable; seria. Ni siquiera Céline, que magreaba la ortografía como un adolescente enamorado y pajillero me lo utilizaba demasiado; a Destouches lo que le gustaba eran los puntos suspensivos, los signos de exclamación, los dos puntos…

Se ha quedado acunetado y triste, mi punto y coma. Ya ni los estudiantes me lo estudian. Se la sopla por tiempos. Y no veo yo a los académicos pasando una noche en vela detrás de otra porque no hay quien lo salve de lo extinción. El punto y coma está ahí, metido en los manuales, con más pausa que la coma pero menos que el punto, en tierra de nadie. Yo sé que tiene sus usos, pero me temo, ay, que me lo ronda la muerte, como a los viejos cuando llega el invierno. Nadie le presta atención en estos tiempos de vértigo y videoclip, de frases cortas y enunciados veloces.

¿Qué hacer, con semejante panorama? ¿Resucitarlo? ¿Desenchufarle la respiración asistida para que no sufra más? Es duro ver como las comillas – que Dios las confunda – se pavonean mientras el punto y coma se mustia. Es duro ver a los guiones tan lozanos, a los paréntesis con tan buena cara. Incluso la puta raya esa torcida se busca la vida en las direcciones web de internet. 

Realismo ante todo. Yo solo veo una opción: que me lo adopten los hipsters, al punto y coma, igual que han adoptado lo de peinarse durante dos horas para parecer despeinados y las camisas feas, para que el ; pueda vivir una segunda juventud de las buenas. Que salga otra vez por ahí a follar y a beber por las hojas escritas, que pase sus buenas resacas, que cuando llegue el domingo no se acuerde de lo que pasó el sábado, que viva un poquito otra vez. Chicos y chicas modernos: salvadme al punto y coma. No me lo dejéis para las yuxtaposiciones y las oraciones de relativo y yo qué sé que más que dicen los libros de texto. Si total, el estilo es eso: escribir lo que a uno se le antoje. Mientras suene la música todo está bien.

O eso o la muerte. Y que no sufra más. El punto y coma es como España: agoniza. Solo que España ya no tiene arreglo.

;;;;;;;;

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6 respuestas a Agonía del punto y coma

  1. Cárol dijo:

    ¿la «n» que falta en el título es a propósito? 😉

  2. voulere dijo:

    A mí me encanta cómo queda un punto y coma; no paro de utilizarlo. Es ligero, elegante, sutil; nada triste! 😉

  3. Es muy elegante; ¡hay que recuperarlo!
    Gracias por pasarte y dejar tu opinión

  4. A ti no te hace falta el punto y coma, ni la coma, ni siquiera el punto; porque se te entiende todo, me encanta como escribes. Ojalá las aceitunas -malditas o benditas- te dejen más tiempo para ello. Un abrazo! (así con un único signo de exclamación, ea, para qué sirve el otro?)

    • Muchas gracias, amigo. A las olivas ya les va quedando menos. Creo que eso de benditas y malditas define bastante bien mi relación de amor/odio con ellas. Tiempo para escribir sacaremos siempre, de donde sea y como sea.
      Un abrazo

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