No pasa nada

RajoySo. Que significa así que en inglés. Here we are. Que significa aquí estamos. España se llama esto. La fiesta. Que no para nunca. Coges a un tesorero. Lo metes en la cárcel. Te sientas y esperas. Hasta que aparece. Un director de periódico. Llamadas. Y ya tienes. Una descripción detallada del juego de manos: el dinero entra por la puerta, firmas un recibo, y alguien escribe con letra menuda en el envés de una tarjeta de visita y ¿esto de parte de quién?, y se encienden cigarrillos, se brinda con la botella del cajón, por distraer la rutina, se recorre un pasillo, se llama a una puerta, se financia un partido. Así.

Se levanta un país. También. Las empresas necesitan adjudicaciones, los partidos necesitan confeti, los empresarios necesitan amigos. Quid pro quo, Clarise. Le decía Anthony Hopkins a Jodie Foster. Y ya intuías que esa relación no tenía futuro, porque con los caníbales es una cuestión de tiempo el que te empiecen a mirar con cara de hambre. Eso ahora lo sabe Rajoy. Que tiene ojos de enterarse el último siempre. ¿Es tuyo este tesorero? En el telediario por si acaso no mientan el tema. La gente se compró un órgano de propaganda con su voto para algo.

El Gobierno no explica. Estas cosas mejor dejarlas a la imaginación. La gente ya se va montando la película. Con banda sonora. Al dente. Y al gusto. Un Bárcenas que viene de esquiar con el pelo blanco peinado hacia atrás en las sienes. Un otro que pasa con prisas. Y el pueblo que siempre malpiensa. Que si ya verás tú que estos. Y que si mira con lo que sale ahora el periódico. Y el mantra. Los políticos. Ladrones. Chupasangres. Belcebuses. Hay que mirar lejos, en el tiempo y en el espacio, para encontrar estadistas. El presente confunde. Pero queda la sospecha de que esto de ahora no está a la altura. En Sudáfrica se muere Nelson Mandela, un político. Que nos rompe el silogismo fácil. Decíamos. Lleva siglos España así. Abrir un libro de historia es llorar. Y esa pregunta. ¿Tenemos lo que nos merecemos? Esa pregunta duele. Y no es para responder muy a la ligera.

Pero no pasa nada. Nunca pasa nada. Todo se tolera. Salvo cuando nos invaden los franceses. Por lo demás, el tiempo se desliza pegajoso. Está estudiado. En pleno verano. Con la calor. ¿Quién sale a la calle a pedir dimisiones? Nos hemos ganado las vacaciones, que coño. Y en Septiembre ya se verá. No tiene pinta mi presidente de estar pensando en explicar. O entregar las armas. Te mira con ojos de vaca que pasta. Te dice que todo podría ir peor. Y se espanta las moscas.

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