Vida de Comisario Europeo

olli-rehn-20feb13Yo, por si acaso existe la reencarnación, me pido desde ya para la otra vida nacer Comisario Europeo. Siempre me había tirado desde chico la idea de la vida cómoda y perra de un gato tumbado al sol, con sus veinte horas de sueño todos los días, sus tejados y sus paseos, pero la crisis me ha abierto los ojos. Ser Comisario Europeo mola.

Y no lo digo solo por el sueldo que cobra esa gente, que tiene que marear un poco, con sus ceros y sus suplementos, ni por los viajes en primera clase, las dietas y las habitaciones de hotel sultán style. Eso, en realidad, es lo de menos. Lo que me asombra verdaderamente es la chulería. El rollito, en una palabra.

Tú eres un Oli Rehn de la vida y ya te pueden venir a llorar los ministros de los países sureños o ya te pueden convocar manifestaciones los muertos de hambre debajo de la ventana de tu despachito belga. Tú eres un Comisario Europeo con tus zapatos buenos, tu escritorio de caoba y tu secretaria polilingüe. Y sales a comparecer ante de la prensa con todos tus santos huevos de funcionario estrella, miras por encima los papeles, carraspeas y dejas que empiece el baile. Vosotros, subid el IVA. Vosotros, retrasad la edad de jubilación. Los de la esquina aquella de abajo: habría que recortar un poco más el salario mínimo. Órdenes pétreas disfrazadas de sugerencias paternalistas.

Puro rock and roll.

La juerga sin fin. La zarza ardiente lo ha dicho. Da igual que te salgan keynesianos por las esquinas señalando los errores de tu discurso. Tú eres un Comisario Europeo. Que la mamen los Premios Nobel y los mindundis acojonados de Harvard-Stanford-Yale. Políticas de austeridad y buenas lecciones morales, eso es lo que necesitan los pobres. Y un tecnócrata repeinado que los meta en cintura.

Tu corbata, tu Financial Times, tu maletín de cuero. Tu frase lapidaria estilo Johnny Guitar traducida al instante a todos los idiomas de la Unión. Y a tu alrededor, las caras de susto. ¿Que no veis que todavía hay margen para morirse un poco más? Tu powerpoint. Tus gráficos. Tu puntero láser señalando sangrías, despilfarros y heridas. ¿La culpa? ¡Vuestra, joder! Lo mío es el diagnóstico. Y las recetas. Si te duele el pie, amputación al momento. Sacrificio a corto plazo, sí, pero a largo plazo ni una molestia. Medicina tradicional.

Mucho arte.

Un Comisionado chiquitito, con eso me apaño. Agricultura y Pesca, Turismo, da igual. Lo suyo es mandar. Meter sustos. Ese subidón al descubrir que todas las collejas en el patio de la escuela merecieron la pena. Después de tanto griserío, los colores. La vida buena. Bruselas. Y unas alas para sobrevolar por encima de la realidad. Y un axioma: pueblos de Europa, pasar fatigas os hará libres. Es por vuestro bien: el concepto.

Y ahora decidme que existe un trabajo mejor.

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