Derrotados y vencidos

Victoria amarga, derrota dulce. Palabras que se vienen repitiendo desde ayer por la noche para sintetizar lo ocurrido en las elecciones autonómicas de Andalucía. Victoria del Partido Popular -primera vez en la historia- que se quedó sin embargo a cinco escaños de la mayoría absoluta y no podrá, por tanto, aspirar siquiera a formar gobierno. Derrota del Partido Socialista, que perdió nueve escaños pero sorteó el descalabro y mantendrá, con ayuda de Izquierda Unida, el poder en la Junta. Eso es todo.

Derrota de Javier Arenas, que aspiraba por cuarta vez a convertirse en presidente andaluz. Victoria de José Antonio Griñán, que seguirá presidiendo la comunidad otros cuatro años más a pesar de no haber ganado nunca unas elecciones.

El PSOE resultó vencido y el PP terminó derrotado.

¿Interpretaciones? El PP pasó de 47 diputados a 50. Muuucho menos de lo que se esperaba por Génova. Lo digo otra vez: Javier Arenas es un pésimo candidato. Para empezar tiene ese aire de señorito andaluz que nunca ha sido capaz de quitarse de encima y que tanto echa para atrás por según que lugares. Como estratega político resulta poco menos que incompetente: en plena campaña electoral rechazó participar en un debate a tres (PSOE-PP-IU) en la televisión pública andaluza, alegando que Canal Sur es una sucursal socialista. El señor Arenas renunció a descuartizar en público a Griñán utilizando la munición pesada de los ERES, el paro, el fondo de reptiles y la situación económica a cambio de un exabrupto que buscaba exaltar a sus ultras. Poco brillante.

El PSOE, de 56 diputados a 47. Se maquille como se maquille desde la trinchera socialista, es un varapalo grande. Griñán no perderá la presidencia, pero ha perdido mucho. Un buen puñado de votos para empezar, la imbatibilidad histórica en Andalucía y credibilidad, mucha credibilidad, entre las filas de la izquierda. El presidente andaluz sale relativamente bien parado de los escándalos de corrupción. Resulta preocupante que en España (véase Valencia y otros) mangar dinero público salga rentabale electoralmente, pero esa es otra cuestión.

El gran arreón lo ha dado Izquierda Unida, doblando resultados y pasando de 6 escaños a 12. Haciendo una interpretación rápida parece que el gran trasvase de votos ha seguido la dirección PSOE-IU. Malo para el PP, que esperaba pescar en las desencantadas aguas socialistas y cuyo mal resultado se explica en parte por ese caudal de voto descontento que ha abandonado a los socialistas pero ha renunciado a virar a la derecha. Malo también para el PSOE, que deberá hacer una reflexión profunda: si quiere volver a recoger votos entre la izquierda tendrá forzosamente que empezar a tomar medidas de izquierdas.

La gran incógnita es qué papel adoptará Izquierda Unida en el próximo Gobierno andaluz. Una alianza a la extremeña con el Partido Popular es absolutamente descartable. Que haya verdaderos cambios en la política del gobierno andaluz dependerá de que IU sea capaz de negociar con inteligencia y tener una presencia activa en las decisiones del nuevo gabinete.

Hombre por hombre: El vencido, Griñán, gana la presidencia. Y ha pasado de ser un cadáver político a ser un hombre clave en el PSOE a nivel interno: el único presidente autonómico socialista (a Patxi López le quedan dos telediarios) y quién sabe si, más adelante, una pieza importante en próximas batallas para dilucidar el candidato a las generales. El derrotado, Arenas, ha pasado del estatus de presidente virtual al de mueble de salón: en su partido se daba por hecho que sería el nuevo presidente andaluz y ahora hay que buscarle acomodo. Su futuro es otro de los interrogantes que deja la noche electoral. En cuanto al futuro de Diego Valderas, puede incluir una consejería, una vicepresidencia y un batacazo electoral dentro de cuatro años (en las coaliciones, el partido minoritario suele salir escaldado si no juega muy bien sus cartas) por lo que tendrá que moverse con cuidado y pensar con mucha calma sus movimientos.

Y por ir terminando: hará muy mal el PSOE en celebrar con demasiado champán. Autocrítica o muerte. Griñán tendrá que seguir adelante en el asunto de los ERES hasta llegar a las últimas consecuencias y las últimas cabezas. Y tener muy presente que Andalucía, hoy, sigue siendo la misma que ayer. El 30 por ciento de paro sigue ahí. La situación económica sigue ahí. Los fantasmas siguen ahí. Los aplausos y las palmaditas en la espalda están completamente fuera de lugar.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Desastres y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Derrotados y vencidos

  1. Curiosamente llegué a tu blog porque buscaba si había tenido repercusión mi artículo de mi blog sobre el hipotético gobierno de IU junto al PSOE en la Junta.
    Muy de acuerdo con tus afirmaciones -algunas coinciden con las mías-. Saludos desde Granada.

  2. Gracias por tu opinión. Habrá que estar atento a los movimientos que se vayan produciendo estos días, porque la negociación va a ser larga, y muy interesante.
    Un saludo de un andaluz en el exilio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s