El cortijo europeo

Un cortijo es una edificación de buen tamaño, ubicada en el campo y por lo general aislada, en la que viven muchos y manda uno. Dispone, por lo general, de varias dependencias que funcionan a modo de compartimentos estancos, de manera que quienes viven y mandan no se mezclan con quienes viven a secas. También hay cuadras, que se encuentran a una cierta distancia de los habitáculos de quienes viven a secas, y a una distancia mayor de los que viven y mandan, de manera que a estos últimos solo les llega el olor en circunstancias excepcionales, unos pocos días de verano de calor y vientos fuertes. Se trata de una organización social lindante a lo feudal, propia de Andalucía y otras regiones latifundistas del Sur, cada vez más escasa pero que aún sobrevive en nuestros días.

Todo el espacio, se entiende, pertenece a uno, que en función de la convivencia cede temporalmente parte de su dominio al resto, de manera que estos puedan habitarlo con el fin de trabajar la tierra y producir un rendimiento económico que beneficia al poseedor. Los usufructuarios saben que el techo sobre su cabeza y las paredes que los resguardan del frío y la lluvia ocasional no son suyos,  y que el arreglo es temporal. Su privacidad forma parte de una privacidad mayor, que no les pertenece, y conocen por instinto qué puertas pueden abrir y cuáles deben permanecer cerradas.

La Unión Europea es una organización internacional integrada por 27 Estados que ceden una pequeña parte de su soberanía en la creencia de que repartiendo esfuerzos los miembros alcanzarán mayores y más ambiciosos objetivos que trabajando en solitario. Dentro de la UE, existe otra unión, formada por 17 países, que en su día decidieron adoptar una moneda común, el euro, en la creencia de que de la nueva divisa sería más fuerte y les permitiría competir en mejores condiciones en un mercado global en el que cada país, y cada moneda, por separado, contaban con el hándicap del aislamiento frente a economías de amplio espectro como la estadounidense o la china. Esta comunidad integrada en la comunidad mayor, se conoce como la Eurozona.

En la Eurozona viven muchos, pero vive uno que manda. Y mientras no corre el viento y el estiércol no huele, la convivencia, con sus tiranteces inevitables, se deja llevar. Pero cuando aprieta el calor y se levanta el aire y las cuadras atufan, el que vive y manda, decide donde reubicar a cada cual y cómo y cuándo y de qué manera y quién se encarga de limpiar, levantar otro establo o, si es preciso, soplar hasta conseguir que cambia la dirección del viento. Y decide en solitario. Y el resto, que tiene presencia pero no tiene voz, se amolda o se busca otro techo y otras paredes y otro fuego frente al que calentarse.

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4 respuestas a El cortijo europeo

  1. Mª Ángeles dijo:

    Buenas noches! Mis felicitaciones por el post, muy buena la comparación. Casi tanto como aquella entre un partido de fútbol (ahora no me acuerdo entre quienes) y una partida de ajedrez. Sigue así 😉

  2. Gracias!. El partido de fútbol era un Madrid-Barça, soy previsible 🙂

  3. Ari dijo:

    ¡Qué estilo y qué elegancia para hablar de las cosas que huelen mal! Felicitaciones, de alguien que algo sabe de letras. Un saludo desde el tercer mundo (¿o tal vez debería decir “la cuadra del cortijo”?) 🙂

    • Muchas gracias, por la visita y por el cumplido. Este texto está escrito hace tiempo; las cosas siguen más o menos igual. Habrá que seguir peleando para escapar del cortijo. Un saludo

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