Grandes losers de la Historia de España: Mateo Morral

Mateo Morral no era el típico anarquista puteado y fabril de comienzos del siglo XX que uno tiende a imaginar planeando una cosa así. El chico, de buena familia, se codeaba con lo más granado del movimiento izquierdista español de su tiempo. Y hablaba cuatro idiomas. Un tío viajado por Europa que llegó a escribir algún que otro texto, como los Pensamientos revolucionarios de Nicolás Estévanez, prologado por  Federico Urales, aka Juan Montseny, voz clarividente y padre de Federica. Trabajó como bibliotecario para Ferrer i Guardia. Y el 31 de Mayo de 1906 hizo algo por lo que será recordado siempre: lanzó una bomba contra Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia, que acababan de casarse y saludaban desde una carroza al populacho.

Cosas tiene la historia: la bomba, camuflada en un ramo de flores, se desvió al tropezar con los cables del tranvía y en vez de caer sobre el regio carruaje fue a dar entre la multitud, donde hizo lo que hacen todas las bombas: desmembrar pobrecitos. Los reyes salieron ilesos.

La crónica cuenta que Morral consiguió escapar amparado por la confusión y huyó de Madrid. Días después le reconocieron en una taberna. En esta historia los losers se entrecruzan. La gente avisó a un guarda jurado que pasaba por allí. Se llamaba Fructuoso Vega y tuvo el honor de detener al criminal más buscado del país. Morral se entregó sin resistencia. Después lo pensó mejor y mientras era conducido al cuartelillo de la Guardia Civil se las apañó para pegarle un tiro a su efímero captor. Azares que empiezan por un cable mal puesto y terminan en un charco de sangre en la plaza del pueblo. Mateo Morral se suicidó acto seguido. Unidos por el caos salvaje que desgobierna la vida de los hombres, anarquista y baranda fueron expuestos juntos en el ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, lugar de los hechos, mientras se personaba la autoridad responsable de llevar los cadáveres a Madrid.

Mateo Morral había nacido en Sabadell en 1880. Era un tipo joven y en principio nada hace sospechar que estúpido. Vivió una época convulsa. Los atentados en España por aquella época no eran cosa extraña: Cánovas del Castillo, Canalejas y Dato fueron asesinados, respectivamente, en 1897, 1907 y 1921. Tampoco eran raros los asesinatos de obreros, las palizas y las encarcelaciones de líderes sindicales a los que se les aplicaba la ley de fugas y el consecuente disparo por la espalda.

El magnicidio frustrado del chico Mateo fue uno de los últimos clavos en el ataúd del anarquismo español, que terminaría de morir durante la Guerra Civil. El anarquismo, que tras la I Internacional Obrera de Londres había entrado en España primero y con más fuerza que el socialismo, se fue por el sumidero de la historia. El Gobierno aprovechó el atentado de Morral para juzgar a la cúpula y descabezar el movimiento. Ferrer i Guardia y otros muchos fueron procesados, aunque finalmente saldrían libres un año después. Guardia, que fue republicano y un defensor de la libre enseñanza adelantado a su época habría de morir ejecutado años después entre las protestas airadas de media intelectualidad europea.

Durante la Guerra Civil española, la calle Mayor de Madrid, cerca de donde estalló la bomba, llevó el nombre de Mateo Morral. El atentado sirvió, además, para que un periódico por entonces joven, el ABC, se consolidara publicando en exclusiva y en portada las fotos de la explosión.

El tipo que hizo lo más difícil y no supo hacer lo más fácil ha sido desde entonces objeto de estudio de la psiquiatría y la ciencia forense. Dejó para siempre el engima de su último día de vida y aquella última muerte que cargó sobre su espalda después de entregarse, cuando ya todo estaba perdido.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Historia y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Grandes losers de la Historia de España: Mateo Morral

  1. Muy interesante tu visión sobre este personaje de la historia. Con tu permiso la comparto.

  2. Haitz dijo:

    Pues me parece que vas a tener que cambiar el texto, pues investigaciones forenses realizadas hace un año sobre fotos del cadáver de Morral han demostrado que este hombre no se pudo suicidar, basándose en las características del agujero de bala que presenta en el pecho. Parece por otra parte que el informe de la autopsia estaba amañado para ocultar Dios sabe qué, además del hecho de que no se suicido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s