El Oficio, parte 4

En el último post hablábamos de la información internacional que ofrecen los medios de comunicación españoles. Esta semana, Rosa María Calaf estuvo impartiendo un curso en la UIMP: El reto de contar la verdad en el siglo XXI. Poco que decir sobre esta Gran Periodista que lleva más de tres décadas ejerciendo la profesión y que ha pasado 26 años como correponsal para TVE en una lista de destinos que incluyen Roma, Nueva York, Moscú, Viena o Buenos Aires. El miércoles ofreció una rueda de prensa en la que habló de la situación actual del periodismo y quienes lo ejercen. Dijo cosas como estas:

La profesión periodística está en una situación  de precariedad extrema porque las condiciones de trabajo están muy mal. A los mayores se nos jubila o se nos prejubila y a los jóvenes se les hacen contratos basura. Es una falta de respeto por el profesional.

En una segunda lectura, es una falta de respeto por el ciudadano porque significa que el objetivo de esos medios de comunicación no es la excelencia informativa, es decir, no es cumplir con la responsabilidad social que tienen de darle a la sociedad los elementos que necesita para tomar decisiones. Por tanto, prima la idea y el objetivo de negocio por encima del objetivo de servicio a la comunidad

Si tú dependes del poder, del que sea, vas a tener unos condicionantes, y la independencia es una de las características, con la veracidad, la rigurosidad, la honestidad, esenciales en el periodismo. Si no hay independencia no se puede hacer buen periodismo y si no se hace buen periodismo peligran seriamente las libertades. Es así de sencillo y así de complicado.

La información internacional se está degradando y está desapareciendo. Cada vez es más breve, más escasa, más superficial y más dirigida a hablar sólo de determinados temas que interesan a determinados sectores pero que no es lo que pasa en el mundo. Y desde luego el que las televisiones recorten tanto los tiempos significa que no estamos dando información sino que estamos dando flashes, prácticamente con un lenguaje publicitario. Dado que esto es así y que ya es muy difícil convencer para que puedas poner contexto, análisis, reflexión, que es lo que debe tener cualquier pieza de información aunque sea pequeña y rápida, tienes que aprovechar esos segundos que tienes o minutos para dar esas pinceladas que haga que la persona que está al otro lado y lo recibe se de cuenta de que tiene que saber más. Y que lo busque por otra parte.

Una rueda de prensa sin preguntas es una contradicción en términos [porque] el ciudadano no va a poder saber lo que está sucediendo si el periodista no puede preguntar lo que quiera. Yo creo que en una rueda de prensa sin preguntas hay que levantarse y marcharse. Yo eso lo he hecho, no es sólo que lo crea. Con otros muchos colegas, no soy la única.

Me parece que las nuevas tecnologías, las redes sociales, son fantásticas. Pero sabiendo que es una herramienta. Es decir, tienen que estar al servicio del contenido y no al revés. Han variado los parámetros, antes sólo los periodistas eran los intermediarios entre el ciudadano y el poder y lo que sucedía. Ahora estamos en igualdad de condiciones y eso es estupendo. Pero, siempre teniendo en cuenta ese factor, es decir que lo que llega por el twitter y las redes es la opinión de una persona y algo que te cuenta una persona. Eso tiene que ser comprobado. No puede haber periodismo sin periodistas.

Parece claro que hay  una mercantilización de la sociedad, [un] dominio de la economía por encima de todo lo demás. Se está consolidando este modelo social y la propia sociedad está convencida de que este es el único modelo posible, y por tanto está dispuesta a sacrificar cosas por mantenerlo y sigue convencida de que el triunfo, el éxito, está en poseer cosas. Eso no va a ayudar a que le dejemos un mundo mejor a nuestros hijos ni vamos a dejar unos hijos mejores a este mundo.

El periodismo no es más que un reflejo de lo que sucede en la sociedad pero al mismo tiempo está siendo un vehículo para perpetuar que eso siga sucediendo. Por tanto, está en la causa y en la consecuencia, porque luego sufre los problemas del tipo de sociedad que construye.

Cada periodista (…) tiene que tratar de subir el nivel y de hacer pequeños gestos (…) Hay que tener una determinación clara y ponerse un nivel, un listón, y decir, si me hacen bajar de ese listón me dedicaré a otra cosa porque ya no estaré siendo periodista.

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