Ciudadano Rupert

Cuando Orson Welles filmó Ciudadano Kane pensaba en William Randolph Hearst, magnate de la prensa a caballo entre los siglos XIX y XX y padre del amarillismo que trajo las siete plagas, a quien se le atribuye cierta frase. En 1898, la guerra entre EEUU y España a cuenta de Cuba se veía venir entre tensiones diplomáticas y cables que echaban humo. Hearst envió a un dibujante del New York Journal -un tipo llamado Remington- a la isla para ilustrar la contienda. Después de un tiempo prudencial esperando en vano el conflicto, Remington llamó a su patrón para informarle de que en Cuba todo estaba en calma. Ahí fue cuando Hearst pronunció su frase más recordada, la que define al personaje a la perfección: ‘Usted suminístreme las ilustraciones que yo le suministraré la guerra‘. El resto es historia. El 15 de Febrero de 1898 el acorazado USS Maine de la marina estadounidense sufrió una explosión y se hundió frente a la costas de Cuba. Murieron 266 personas. El capitán y el resto de oficiales lograron salvarse. Hearst, haciendo uso de su maquinaria periodística, comenzó una campaña salvaje para culpar del sabotaje al gobierno español e impulsar la entrada de su país en la guerra. Entre él y Joseph Pulitzer, otro que tal bailaba, levantaron los cimientos de aquello que se denominó el Cuarto Poder. Estados Unidos fue a la guerra. España perdió Cuba y Filipinas y dejó el camino libre para las aspiraciones estadounidenses sobre Panamá y su canal. Hearst vendió muchos periódicos.

Comparar a Rupert Murdoch (Melbourne, 1931) con Hearst es tan obvio que duele. En su país natal y con apenas 20 años, Rupert se convirtió en presidente del grupo editorial News Limited -fundado por su padre- que aglutinaba cabeceras como Adelaide News y Sunday Mail. El chico dio muestras de talento y comenzó a ampliar el negocio familiar. El método aplicado era simple: comprar nuevas cabeceras y hundir a la competencia. En 1958 ya tenía dos canales de televisión en Adelaida. Y en los sesenta decidió dar el salto al mercado británico.

En 1969 se hace con el diario sensacionalista The Sun, triplica rápidamente sus ventas y empieza a medir el terreno. En 1981 llega el gran braguetazo: The Sunday Times y The Times, fundado en 1785 y considerado uno de los periódicos más prestigiosos del mundo. El revuelo fue grande. Para hacerse con el Times, Murdoch aprovechó los problemas laborales en la redacción -que habían paralizado la publicación del periódico durante casi un año- y su amistad con la presidenta Margaret Tatcher.

El Imperio se consolidó con la entrada en el mercado americano. Empezó con periódicos modestos, como el New York Post, que adquirió en 1976, y fue sumando cabeceras hasta hacerse con una posición respetable desde la que dar el gran salto. En 1986, Murdoch creó  la Fox Broadcasting Company, un canal de televisión a nivel estatal que llegó para competir con las tres grandes cadenas estadounidenses: ABC, CBS y NBC. Hoy en día, la Fox, con sus informativos ultraconservadores y sus series de audiencia mundial –Los Simpson, Padre de de Familia, 24, House-es una de las cadenas más vistas del mundo.

El Imperio de Rupert Murdoch tiene un nombre: News Corporation. Un holding que aglutina, aparte de lo ya dicho, al principal proveedor de servicios de televisión de pago del Reino Unido, Sky News, la productora cinematográfica 20th Century Fox o el diario económico The Wall Street Journal, entre otros. La lista de empresas de comunicación engolobadas dentro del conglomerado NC es enorme y se extiende por los cinco continentes. Se dice que un 75% de los contenidos audiovisuales que se consumen cada día en el mundo está producido por las empresas de Rupert. Así es la cosa.

Esta semana Murdoch ha vuelto a las primeras planas a causa del escándalo del News of the World, el diario sensacionalista más vendido del Reino Unido, propiedad, como no, de News Corporation. Aparte de pagar por la información -algo que se asume, al menos en las islas, tal y como explicaba ayer John Carlin en El País– el periódico se dedicó durante años a pinchar los teléfonos de, entre otros, las víctimas de los atentados terroristas del 7 de Julio, familiares de soldados británicos muertos en Afganistán o el príncipe Guillermo. También el teléfono móvil de Milly Dowler, una estudiante de 13 años desaparecida en 2002, muerta poco después, y cuyo caso se vio entorpecido por la manía de los periodistas de borrar mensajes del teléfono de la muchacha. Murdoch, que como Hearst, tiene una catadura moral muy discutible, no tiene un pelo de tonto y se ha apresurado a cerrar el periódico: News of the World se ha despedido hoy de sus lectores con una portada en la que se puede leer ‘Gracias y Adiós’.

Hay quien augura que News Corporation no saldrá indemne de esta. Murdoch, un hombre que ha sobrevivido incluso a la amistad de José María Aznar -a quien nombró asesor en el Consejo de Administración de NC- se enfrenta ahora a los criterios morales de una sociedad que considera que ha cruzado la línea. De momento, la compra del canal de pago BSkyB, sobre el que News Corporation había lanzado una oferta, se encuentra paralizada y ya hay cierta presión popular para que el gobierno de David Cameron impida su incorporación al Imperio.

Veremos qué ocurre. Los paquidermos de la comunicación como Rupert Murdoch no llegan a lo más alto sin aprender cuatro cosas sobre negocios y política y sin guardar una buena agenda de contactos que utilizar llegado el momento. ¿Quién podrá más, Rupert o la decencia? A mí algo me dice que en este mundo las palabras bonitas pintan cada vez menos.

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2 respuestas a Ciudadano Rupert

  1. Muy buen artículo, Míguel.

    La única duda que me surge es si podemos considerar una buena noticia que cierre un periódico, aunque sea el ‘News of the World’…

    Seguro que muchos buenos profesionales se van a la calle, mientras que el equipo directivo que permitió llevar a cabo actividades ilegales sigue ganando dinero.

    Por lo menos, los trabajadores se han permitido un último homenaje:

    http://www.cadenaser.com/internacional/articulo/equipo-news-of-the-world-descarga-ira-rebecah-brooks-traves-crucigramas/csrcsrpor/20110711csrcsrint_7/Tes

  2. Ahí está el debate. ¿Debemos los periodistas ejercer el corporativismo para defender a un medio que desprestigia nuestra profesión? Lo siento por los trabajadores -periodistas y no periodistas- y ojalá encuentren un empleo mejor. Me jode que los responsables, como la Sra. Brooks se vayan de rositas. Pero no pondré el grito en el cielo por el cierre de NOW, como sí lo puse por el de CNN+.
    Llevando el razonamiento al extremo, lo que es malo para Rupert Murdoch es bueno para el periodismo, y viceversa.

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