Grandes losers de la Historia de España: Juan José de Austria

El año 1629 fue uno de tantos en la España del siglo de oro. Felipe IV reinaba dilapidando los restos de un Imperio venido a menos y en Madrid, en la calle de Leganitos, a tiro de piedra del antiguo Real Alcázar que se alzaba donde hoy se levanta el Palacio Real, nació un niño de nombre Juan José, hijo de la actriz más famosa de la época, María Inés Calderón, alias la Calderona, un niño de rostro habsburgués, vivo retrato de su padre. Juan José de Austria fue el único hijo bastardo reconocido por un Felipe IV libertino y dado a las queridas, y con el tiempo y la ambición llegaría a convertirse en uno de los hombres claves de la España de su tiempo, saboreando brevemente la gloria durante el reinado de su hermanastro Carlos II, llamado el Hechizado, otro ilustre perdedor muerto sin descendencia en 1700, último monarca  de la vieja Casa de Austria en España.

El niño Juan José fue oficialmente reconocido como hijo legítimo del rey en el año 1642, cuando contaba 13 años de edad. Se le otorgó el tratamiento de Su Serenidad y se le procuró una educación acorde a su nuevo status. El joven mostraba un incipiente talento militar y su padre decidió nombrarlo en 1647 Príncipe de la Mar, lo cual lo colocaba, en la práctica, al frente de la todavía poderosa Armada española. El muchacho Juan José fue enviado a Nápoles para poner fin a las insurrecciones contra el gobierno de la corona española. Logró apagar la revuelta y regresó a España investido de cierta aureola conquistadora. En adelante, su trabajo consistiría en sofocar revueltas contra la corona en los puntos calientes que amenazaban romper lazos con el país. Así fue enviado a Sicilia, donde tras un largo sitio logró sofocar otra vez el peligro. Después marchó a Cataluña.

En 1640, en el contexto de la Guerra de los Treinta Años, Cataluña declaró unilateralmente su independencia de España. Conscientes de que no podían sostener la situación sin ayuda, los dirigentes catalanes buscaron una alianza con Francia, pidiendo auxilio al rey Luis XIII y a su astuto hombre en la sombra, el Cardenal Richelieu. El resultado fue que Cataluña se convirtió de facto en una provincia francesa y en el campo de batalla de una guerra abierta entre España y Francia, que se alargaba irremediablemente. En 1651, Juan José de Austria fue enviado al entonces Principado Catalán, con la misión de cercar y rendir Barcelona. Hacía ya tiempo que Luis XIII y el Cardenal Richelieu habían muerto, lo que dejaba a Cataluña en una situación insostenible: el nuevo monarca francés, Luis XIV, el rey Sol, que había subido al trono con cinco años y en aquel momento aún no había cumplido la mayoría de edad, no deseaba una guerra abierta con España. Así las cosas, en 1652, Barcelona se rindió a las tropas españolas comandadas por Don Juan José. Cataluña volvía a integrarse en la corona de España y el hijo bastardo del rey conseguía el mayor triunfo militar y político de su vida. La paz, sin embargo fue cara: España hubo de ceder el Rosellón y parte de la Cerdaña a la corona francesa.

Don Juan José se había convertido en una especie de guerrero salvador de la patria, algo que él mismo se preocupó de fomentar. El tipo fue uno de los primeros en advertir la importancia de una buena propaganda como medio de ascensión política. Junto a su hombre de confianza y secretario personal, Francisco Fabro Bremundán, puso en marcha en 1661 el primer periódico de información general de la historia de España, la Gaceta de Madrid. Mientras estuvo en su poder, Juan José utilizó la Gaceta para ensalzar su propia figura, convirtiéndola en instrumento de su ambición. En ese sentido, fue un adelantado a su época que advirtió antes que muchos el poder de la opinión pública. La Gaceta de Madrid, inspirada en otras gacetas europeas, como la de París, supuso un paso decisivo en la historia del periodismo español. Sobrevivió a la muerte de sus creadores y en 1762, bajo el reinado de Carlos III, pasó a convertirse en órgano oficial de difusión del Estado. Aún se sigue publicando: la Gaceta fundada por Juan José en 1661 es hoy el Boletín Oficial del Estado.

Tras la campaña en Cataluña, Don Juan José fue enviado a Flandes como gobernador general. Allí asistió al desastre de 1658. España perdió varias de las ciudades más importantes que conservaba en territorio flamenco a manos de Francia. El hombre se defendió como pudo, realizó sus labores diplomáticas para alcanzar una paz con los franceses que llegó en 1659 y volvió a España. Casi sin respiro fue enviado a Portugal. Felipe IV prentendía la reunificación/anexión del territorio portugués, que había pertenecido a España desde el reinado de Felipe II y hasta 1640. Portugal fue la tumba militar de don Juan José. Llevó a cabo numerosas campañas y recuperó algunas ciudades, pero sufrió la dolorosa derrota de Armeixial, lo que le costó ser relevado del mando.

En 1665 murió Felipe IV. A la muerte del rey, siendo menor de edad todavía Carlos II, la reina Mariana de Austria gobernó como regente apoyada en la sombra por su confesor, el sacerdote alemán Juan Everardo Nithard. Juan José, que había sabido ganarse el apoyo de la opinión pública merced a su labor propagandística a través de la Gaceta, no tardó en revelarse como un peligro para ambos. Así, fue desterrado a Aragón y después a Cataluña. Desde allí conspiró, con la ayuda de nobles descontentos y de revistas y pasquines insidiosos redactados en colaboración con su fiel secretario, Fabro Bremundán. Consiguió la destitución de Nithard, sustituido por Valenzuela y fue nombrado virrey de Aragón, hasta que en 1677  fue reclamado por su hermanastro en Madrid. Recibido como un héroe por el pueblo, que lo consideraba el salvador de un país sumido en una grave crisis económica y política, fue nombrado primer ministro el 23 de Enero. Su mayor ambición quedaba por fin satisfecha.

Su gobierno, sin embargo, fue desastroso. Pasó más tiempo dedicado a vengarse de aquellos a quienes consideró traidores a su persona que resolviendo los graves problemas de un país azotado por la hambruna y las malas cosechas. Sus reformas, centradas en la contención del gasto y la reforma del ejército, le valieron el rechazo de quienes le habían aupado al poder. En 1679, denostado por el pueblo que poco antes le había vitoreado en su regreso a la corte y a punto de perder el favor de su hermanastro el rey, murió en Madrid a la edad de cincuenta años. Fue enterrado en El Escorial. Su corazón se sepultó en la Basílica del Pilar de Zaragoza. Fue un buen militar y diplomático, un maestro de la propaganda y un político mediocre. Fue un hombre ambicioso que murió a las puertas de la gloria. La tragedia de sus últimos años se vio acrecentada con el olvido.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Historia y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Grandes losers de la Historia de España: Juan José de Austria

  1. Cuando has dicho que La Gaceta sigue funcionando, no me lo podía creer…

    No he pensado en el BOE, si no en el “periódico” que dirige Carlos Dávila: Coinciden en el anticatalanismo y la reconquista de España.

  2. Bien traído! Más disculpable en el siglo XVII que en el XXI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s