The Wire (Primera Temporada)

Omar Little: You come at the king, you best not miss / Fotograma de The Wire

 Toda mi familia, mi padre, mis tíos, mis primos, es esto lo que hacemos. Uno vive con esta mierda hasta que ya no puedes respirar. Juro por Dios que estuve en prisión ocho meses y fui más libre allí de lo que lo era en casa.
D’Angelo Barksdale
Si la mitad de los cabrones de la fiscalía no quisieran ser jueces o socios en un bufete de abogados de prestigio, si tuvieran los cojones para seguir hasta el final, ¿sabes que pasaría? Un tipo así sería acusado, juzgado y condenado. Y los demás se harían a un lado. Pero no, todos son amigos, todos tienen sus deudas que pagar y todos tienen un maldito futuro.
James McNulty
Todos estamos en el negocio
 Omar Little

The Wire es la suciedad debajo de las uñas del sistema. Omar Little es un hijo de puta con escrúpulos: nunca matas a quien está fuera del juego, ¿sabes? Pero las cosas son como son: mataron al chico de Omar, lo torturaron, le vaciaron un ojo. Y ahora Omar busca venganza. Payback. The Wire es la elipsis que te hace ver lo que no muestra. Policías fisgones, jueces corruptos, todos quieren ver ascender su culo hacia lo más alto. Nos queda McNulty. Y la agente Greggs. Y Lester Freamon. Y Bunk. Y hasta el capullo de Daniels. Policías que la cagan con las escuchas. Es difícil enganchar a Stringer Bell. El hijoputa es listo. El hijoputa nunca se pringa. Se pone las gafas en clase de economía. Se las quita en el barrio. Se las vuelve a poner para ir al juzgado, donde nunca le juzgan a él. Stringer Bell, el que nunca se mancha las manos. Stringer Bell, el que nunca utiliza pistola.

The Wire es la mejor serie. The Wire es de la HBO. The Wire no puede verse doblada. The Wire es lenta. The Wire es cansina. Trece capítulos para mandar a la cárcel a un cartel de negros de Baltimore. Escuchas, órdenes judiciales, cadena de mando. Polis infiltrados. Polis que juegan al billar con los camellos en lo que abre el juzgado de guardia. The Wire es una joya. Diálogos inteligentes, sutileza, doble sentido. El chico sube al coche de Stringer. Ni una palabra de más, ni un tono más alto. Stringer es la inteligencia de la pantera. Ese Wallace, ¿cuántos años tiene? Dieciséis. Se acobardó después de lo del novio de Omar (Omar es homosexual) y nadie sabe por dónde anda, ¿sabes tú dónde anda? Sí. ¿Quieres trabajar? Sí. ¿Tienes un arma? Sí. Fin de la conversación. Ahora el chico killer saldrá del coche y matará al chico Wallace, para que Stringer salga sin cargos. Lee entre líneas. Stringer Bell sabe que la pasma escucha.

The Wire es un puzzle. The Wire tiene muchas almas. D’Angelo, el chico que heredó la mierda y quiere escapar. Avon, el capo sin escrúpulos que se caga de miedo al ruido de un arma. Kima, la de la inteligencia que brilla. Bey, que deja morir a su puta de sobredosis después de follarle el culo (en los bajos fondos de Baltimore los chungos llaman putas a las chicas, es lo que hay). McNulty, sonrisa irónica, andares cansados, que busca la redención en el trabajo policial, McNulty, que sólo sirve para encarcelar asesinos. Bunk, con el puro entredientes, murmurando fuck fuck fuck. What’s the fuck? Yeo, el saludo de Baltimore. Significa sí. Significa hola. Significa eh tú. ¿22.000 en una tarde? Yeo. ¿Todo bien? Yeo. ¿Quemaste el busca? Yeo. Chungos y polis, yonquis y narcos, teléfonos pinchados, fotos, expedientes que se amontonan a la espera de la gran prueba final. The Wire.

Baltimore, donde las tres cuartas partes de la población es negra. Donde no hay manera de escapar del suburbio. La cloaca de América. Más muertos que en Nueva York. Más muertos que en Hollywood. Baltimore, el puerto del este. Baltimore, la fiesta sin fin. Corazón de la pesadilla del sueño americano. Baltimore sin futuro. Baltimore, la de la herida que sangra.

Bubbles quiere limpiarse. Bubbles no quiere más droga. Bubbles vuelve a las calles. Bubbles y sus siglas: Informante Anónimo. Bubbles y las suelas de sus zapatillas, llenas de cristales. Si caminas por Baltimore no dejas de pisar soldaditos muertos. Los soldaditos muertos son las cápsulas de cristal donde se vende la merca. Bubbles es sabio. Bubbles controla.

Cada personaje tiene un mundo dentro. Las palabras te hieren. La acción te envuelve. The Wire es el ultracapitalismo desmoronándose. The Wire es el reverso de la moneda. Es Baltimore. Podría ser cualquier ciudad del mundo libre. The Wire es arte. The Wire es hiperrealismo. The Wire es la podredumbre diseccionada: drogas, asesinatos, jueces, abogados, policía. The Wire es la autopsia del sistema. Y Omar Little es Robert Mitchum en la Noche del Cazador. Omar Little es el hombre malo que viene a vengar las pesadillas de los inocentes mientras silba una canción. Él mismo lo dice: Si vienes a por el rey, mejor que no falles.

The Wire (Segunda Temporada)
The Wire (Tercera Temporada)
The Wire (Cuarta Temporada)
The Wire (Quinta Temporada)
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5 respuestas a The Wire (Primera Temporada)

  1. Duquan dijo:

    Muy buena reflexión sobre la mejor serie que he visto nunca. Aunque parece que cuando lo escribiste no la habías terminado entera, me equivoco?

    • Gracias. Adivinaste. Me gustó tanto la serie que fui haciendo un post según iba terminando de ver cada temporada. Coincido contigo: la mejor serie que he visto nunca, con diferencia.
      Un saludo

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