Lo dijo Kapuściński (El Oficio, parte 3)

Ryszard Kapuściński nació en Pinsk en 1932 y murió en Varsovia en 2007. Suele calificársele como maestro de periodistas. Trabajó como corresponsal en África durante los años 60 y 70 y colaboró con algunos de los medios de comunicación más importantes del mundo. Su obra escrita es extensa y la mayoría se encuentra traducida al castellano. Entre sus libros destacan El Emperador (1978) El Sha (1982)  La guerra del fútbol (1988) El Imperio (1993) y Ébano (1998). Las siguientes palabras han sido extraídas del libro Los cínicos no sirven para este oficio (2000), traducido y publicado por Anagrama en 2002. El libro contiene extractos de una conferencia, una entrevista y un diálogo que Ryszard Kapuściński mantuvo con el crítico de arte John Berger.

El periodismo está atravesando una gran revolución electrónica. Las nuevas tecnologías facilitan enormemente nuestro trabajo, pero no ocupan su lugar. Todos los problemas de nuestra profesión, nuestras cualidades, nuestro carácter artesanal, permanecen inalterables. Cualquier descubrimiento o avance técnico pueden, ciertamente, ayudarnos, pero no pueden ocupar el espacio de nuestro trabajo, de nuestra dedicación al mismo, de nuestra exploración y búsqueda.

En general, los periodistas se dividen en dos grandes categorías. La categoría de los siervos de la gleba y la categoría de los directores. Estos últimos son nuestros patronos, los que dictan las reglas, son los reyes, deciden. Yo nunca he sido director, pero sé que hoy no es necesario ser periodista para estar al frente de los medios de comunicación. En efecto, la mayoría de los directores y de los presidentes de las grandes cabeceras no son, en modo alguno, periodistas. Son grandes ejecutivos (…) Hace cuarenta, cincuenta años, un joven periodista podía ir a su jefe y plantearle sus propios problemas profesionales: cómo escribir, cómo hacer un reportaje en la radio o la televisión (…) Ahora, intentad ir a Mr. Tuner, que en su vida ha ejercido el periodismo y que rara vez lee los periódicos o mira la televisión: no podrá daros ningún consejo, porque no tiene la más mínima idea de cómo se realiza nuestro trabajo. Su misión y su regla no son mejorar nuestra profesión, sino únicamente ganar más.

(…) en nuestra profesión, en todas las formas en que se manifiesta (prensa, televisión…), la tendencia es abreviar cada vez más los relatos. Si sólo tienes una o dos hojas para escribir todos los matices se pierden. Tienes que condensarlo todo en una pulsación, en una frase (…) a menudo el periodista tiene que hacer una selección dramática, ceñirse a una lacerante reducción que le permita comprimir la realidad -que siempre es rica y pluridimensional- en una descripción breve y muy simplificada.

Lo ideal es ser lo más independiente posible, pero la vida está muy lejos de ser ideal. El periodista se ve sometido a muchas y distintas presiones para que escriba lo que su jefe quiere que escriba. Nuestra profesión es una lucha constante entre nuestro propio sueño, nuestra voluntad de ser completamente independientes y las situaciones reales que nos encontramos, que nos obligan a ser, en cambio, dependientes de los intereses, puntos de vista, expectativas de nuestros editores.

El buen y el mal periodismo se diferencian fácilmente: en el buen periodismo, además de la descripción de un acontecimiento, tenéis también la explicación de por qué ha sucedido; en el mal periodismo, en cambio, encontramos sólo la descripción, sin ninguna conexión o referencia al contexto histórico.

Hay diversas técnicas de manipulación. En los periódicos, se puede llevar a cabo una manipulación según lo que se escoja colocar en la primera página, según el título y el espacio que dedicamos a un acontecimiento. En la prensa hay cientos de maneras de manipular las noticias. Y otros cientos existen en la radio y la televisión. Y sin decir mentiras. El problema de la radio y la televisión es que no es necesario mentir: podemos limitarnos a no decir la verdad. El sistema es muy sencillo: omitir el tema (…) Se trata de un arma fundamental en la construcción de la opinión pública. Si no hablamos de un acontecimiento, éste, simplemente, no existe.

No hay periodismo posible al margen de la relación con los otros seres humanos. La relación con los seres humanos es el elemento imprescindible de nuestro trabajo (…) En ese sentido, el único modo correcto de hacer nuestro trabajo es desaparecer, olvidarnos de nuestra existencia. Existimos solamente como individuos que existen para los demás, que comparten con ellos sus problemas e intentan resolverlos, o al menos describirlos. (…) Todo reportaje – aunque esté firmado sólo por quién lo ha escrito -en realidad es el fruto del trabajo de muchos. El periodista es el redactor final, pero el material ha sido proporcionado por muchísimos individuos. Todo buen reportaje es un trabajo colectivo, y sin un espíritu de colectividad, de cooperación, de buena voluntad, de comprensión recíproca, escribir es imposible.

(Este post ha sido posible gracias a mi amigo Laro, que me regaló el libro y que, como Kapuściński, es periodista y algún día también escribirá libros sobre el oficio, porque sabe un montón)

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7 respuestas a Lo dijo Kapuściński (El Oficio, parte 3)

  1. ¡Qué emoción! Se me cae la lagrimita…

    Conste que este post no ha sido posible gracias a mi, si no a Ryszard Kapuściński, que escribió cosas como éstas y mejores.

    No podría estar más de acuerdo con las consideraciones que hace. Sus reflexiones están más vigentes hoy que cuando fueron escritas.

    Tengo el día incendiario y me pondría a despotricar sobre los directores de los medios de comunicación, pero mejor voy a buscar el punto positivo.

    Conocí a Kapuściński gracias a una muy buena profesora de la Universidad del País Vasco. Se llama Lucía Martínez, es periodista, lógicamente, y aunque sólo me hubiera enseñado a admirar al bueno de Ryszard, su asignatura habría merecido la pena.

    Por suerte, me enseñó más cosas. Las contaré próximamente, en su honor. Hay que ser agradecido.

    PD: No sé a que esperamos para poner en marcha un blog conjunto. ¡Nos pasamos el día haciéndonos la ola!

  2. Lo difícil fue seleccionar qué poner, porque podría haber transcrito el libro entero. Más allá de lo mucho o poco que uno esté de acuerdo con él, es una de esas personas que dice cosas interesantes siempre.

    Un blog será un buen comienzo para la gloriosa república Cambil-San Felices

  3. Antes de leer los comentarios estaba pensando lo mismo… ¡Vaya semanita que tenéis! Tanto me da leer a uno que leer a otro, es el Mes Internacional de las Reivindicaciones Periodísticas y la Oda a la Deontología, oh, par de dos, adoradores de Kapuściński.

  4. Acabas de ganar el premio al comentario del mes!

  5. Déjala, no entiende nada. Es publicista… ¡Bah! Aficionados… jejeje.

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