Andaluces de Jaén

Manifestación en defensa del olivar el pasado viernes 18 en Jaén

Aquí en Jaén, verdad, somos mucho de llenarnos la boca con el aceite de oliva, y enseguida nos lanzamos a presumir. Que si oro líquido, que si zumo de oliva, que si hay que ver lo sano y lo bueníííísimo que es el jodío para todo: la piel, el cáncer de no sé cuántos, la buena salud. Y lo mismo en España, que no cagamos con la dieta mediterránea. Y que lo dicen todos los expertos, señora: lo que define la dieta mediterránea es el aceite de oliva. Porque mire usted, tomates, pimientos, ajo, su pescadito y su poquito de queso y sus chuletas de marranico, eso lo hay en muchos sitios. Pero el aceititito rico, aquí en España, Italia, Grecia y pare usted de contar. Y como el nuestro ninguno, ¡pero ni comparación! Digo. Somos mucho de presumir, pero menos de defender.

Digo. Yo he visto venir, hace años, camiones cisterna de Italia, uno tras otro, por el mes de Marzo a mi pueblo, marcharse repletos de aceite de aquí, Sierra Mágina, virgen extra, y largarse para Italia, embotellarlo como aceite italiano, venderlo bien caro y lujoso, por esos mundos de dios, y aquí nadie abría la boca.

Digo. Yo sé de envasadoras que compran el aceite virgen extra a granel, lo mezclan con refinados y vaya usted a ver qué mierdas y lo venden lujoso y rico, como si fuera del bueno. Eso se hace.

Digo. Yo sé de grandes superficies que venden el aceite bien baratito, no llega a los dos euros el litro, y lo anuncian bien anunciado en carteles, televisiones, publicidades varias, lo utilizan como anzuelo para que los clientes, atraídos por semejante elixir, una vez en el super, ya que estamos aquí, se gasten el parné en la compra del mes. Carrefour ha llegado a vender el litro de virgen extra a 1’76 (precio mínimo de venta, fijado en 1997), cuando se calcula el coste de producción medio en 2’49 euros por kilo. Eso también se hace.

Hace 16 años, en 1995, el precio del litro de aceite de oliva alcanzaba las 690 pesetas. Al cambio, algo más de cuatro euros. Calculen, hagan cuentas. Por esos años, una barra de pan valía cinco duros. Un kilo de aceitunas, rondaba veinte (se necesitan en torno a cuatro litros de aceitunas para obtener un litro de aceite) Ahora, el kilo de aceitunas se paga a cincuenta céntimos. Una barra de pan cuesta sesenta.

Evolución del precio del aceite de oliva / Fuente: CPCO y Poolred

No toda la culpa la tienen los distribuidores, por supuesto. La Unión Europea, con su inteligentísima propuesta de distribuir las subvenciones por número de olivos, en lugar de por kilo de aceite producido, provocó que las plantaciones se dispararan. Grandes propietarios de terreno vacío, especialmente en Andalucía, llenaron sus tierras de olivos que, en la mayoría de los casos, ni siquiera se molestan en recoger. Pero cobran. Además, este modelo de subvención favorece el cultivo intensivo, que además de ser pernicioso para el suelo, conlleva un excedente de producción que abarata los precios. Por si todo esto fuera poco, la UE ha anunciado ya que las ayudas al olivar terminarán en 2013. El sistema de subvenciones es malo, por lo que ya hemos dicho y porque además favorece el fraude, pero su desaparición es el fin. Simple y llanamente.

También los propios agricultores tienen su parte de culpa en esta crisis. Cooperativas, sindicatos agrarios, todos han vivido estos años en una desunión permanente. Cada uno hace la guerra por su cuenta. Las cooperativas compiten entre sí, contribuyendo aún más al abaratamiento y la ruina. Sólo en la provincia de Jaén hay más de 300 almazaras, casi todas ellas vendiendo por su cuenta. Sin embargo, la demanda se concentra en unas cuantas grandes superficies, que compran la mayoría de la producción y trapichean con los precios. El Tribunal de la Competencia prohíbe a las cooperativas agruparse para fijar los precios, pero no prohíbe lo otro.

El pasado viernes 18 de Marzo los agricultores llevaron a cabo una protesta en la ciudad de Jaén. La manifestación comenzó a las 12 h en la Plaza de la Constitución, bajó por la Avenida de Madrid y terminó en la Plaza de las Batallas. Los convocantes fueron FAECA (Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias), ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos)  y COAG (Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas) Se manifestaron alrededor de 12.000 personas, según los convocantes, o 5.000 según la policía, ya se sabe cómo son estas cosas. El lema: Precios justos para el aceite de oliva ya.

Fundamentalmente se reclama la aprobación de una normativa europea que permita de manera inmediata el almacenamiento privado, una medida que la UE no permite y que el Gobierno de España ha reclamado en reiteradas ocasiones. Esta medida, que ya fue activada en la campaña 2008/2009, ayudaría a recuperar los precios. La UE ha evitado pronunciarse y ha anunciado una resolución en abril. Por si acaso, ya se han convocado nuevas concentraciones en Córdoba y Extremadura.

La situación es muy delicada. Una caída continuada de los precios, unida a la desaparición de las ayudas al olivar en 2013, condenará definitivamente al sector. Y en Jaén, tendremos que irnos acostumbrado ver olivares abandonados, primero, y a su progresiva desaparición, después. Y uno, que se ha criado entre olivas (aquí las llamamos así)  no puede evitar sentir una punzada en el estómago. A pesar de lo mucho que esos árboles te putean en invierno, a la hora de su recogida, a pesar del trabajo duro y el frío y el sol, son todo lo que tenemos. Están aquí desde mucho antes que nosotros. Son la sangre de esta provincia, y de muchas otras, pero especialmente de esta. Tenemos un producto privilegiado y tenemos el deber de protegerlo y cuidarlo. Entre todos. Yo no quiero Jaén sin olivas. Yo quiero los campos verdes de día y plateados de noche. Tendremos, como escribió Miguel Hernández, que levantarnos bravos sobre las piedras lunares, para no dejar morir a la tierra que nos dio la vida.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Jaén y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Andaluces de Jaén

  1. En Cantabria, salvando las distancias, pasa algo parecido con los precios de la leche.
    Competencia desleal, fraude en las subvenciones y precios por los suelos.

    A los ganaderos ya no les es rentable vender su producto y las cuotas lácteas provocan que muchas veces tengan que tirar litros de leche por la alcantarilla. O tienes una gran estabulación o pierdes dinero.

    Sin embargo, llevan semanas que lo que tiran son los bricks de las estanterías de las grandes superficies. Estás cabreados, y con razón.

    Y muchos pensamos que las vacas en Cantabria son como los olivos en Jaén: Parte de nuestra historia y geografía.

  2. Aquí todavía no se ha llegado a eso. El aceite de oliva se ha mantenido casi siempre en precios relativamente altos que, junto a las subvenciones, daban para vivir más o menos bien, en función de las olivas que uno tuviera. El problema es que en con la sobreproducción, las distintas legislaciones europeas y el problema de los intermediarios y las distribuidores, la cosa se está poniendo verdaderamente mal. Y si no cambia, creo que eso que está pasando en Cantabria pasará aquí dentro de muy poco. Y ya me dirás tú que va a ser del país: sin industria, con los agricultores y los ganaderos arruinados, ¿qué nos queda? ¿El ladrillo y el turismo? Arreglados estamos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s