Robin Hood ha vuelto

Atención: El siguiente texto contiene lenguaje soez, utiliza gratuitamente la palabra puta y puede herir la sensibilidad de algunas personas.

Hermanos y hermanas, amigos y amigas, niños y niñas, mundo agonizante en general: estamos de enhorabuena. Los tiempos oscuros han llegado a su fin, la esperanza renace en los corazones y la era de esplendor que nos aguarda desterrará de nuestros espíritus el recuerdo de tantos días de pena.

Robin Hood ha venido para salvarnos.

A primera vista puede parecer un mamarracho, pero no se engañen. Además es un inútil. Les cuento. Aquí el amigo se ha vestido de Príncipe de Beckeler para pedir por favor por favor por favor a las autoridades competentes la aprobación de la Tasa Tobin. La cosa consiste en gravar con un impuesto del (asómbrense) 0’05% las transacciones de divisas para que los bancos aflojen un poco la mosca. La cosa viene de lejos: fue propuesta en 1971 por el economista James Tobin, premio Nobel de Economía en el 81 y que a día de hoy reniega bastante de su idea. El dinero que se podría recaudar se estima en torno a los 3.000 millones de euros, aunque varía según la fuente consultada, y se dedicaría a financiar proyectos de desarrollo en el Tercer Mundo. Hasta ahí todo bien.

El amigo Robin se fue ayer a vistitar al señor embajador de Francia en su chabolo de Madrid. Vean la foto, que no tiene desperdicio:

Recuerdo lo primero que pasó por mi cabeza, una vez repuesto del shock que supone la visión de ese pollo psicodélico: ¿3.000 millones de euros? ¡Te van a dar 3.000 millones de mierdas! ¿En serio estamos así? ¿De verdad queremos jugar a esto? Somos la gente, me cago en la puta, somos el pueblo indignado. ¿Nos vamos a poner a mendigar las migajas que caen de la mesa del banquete de los poderosos? ¿Por qué cuando todo se vuelve negro, cuando más necesitamos hombres y mujeres valientes, con coraje y determinación, por qué, me pregunto, por qué precisamente en estos tiempos, surgen, por doquier, los soplapollas y los inútiles?

¿Desde cuándo uno pide cita en la Delegación de Gobierno y convoca a la prensa para hacer una revolución? ¿De verdad cree nuestro tierno héroe con calzas que el buitre que le estrecha sonriente la mano va a hacer algo serio con su propuesta aparte de limpiarse  el culo con ella? Y aunque así fuera. ¿Quiénes son los bancos para, envestidos de un aura de inmensa generosidad, ceder a los muertos de hambre el 0’05 de su honrada fortuna?

Yo digo que hay que exigir. Yo digo que a la mierda el 0’05 porque lo queremos todo. Yo digo que la riqueza se fundamenta en el robo y el crimen y que es una inmoralidad. Yo digo que son unos hijos de puta y nosotros una panda de gilipollas. Yo digo que hay que asustar, no dar risa. Yo digo que basta de buenas intenciones y palabras bonitas. Yo digo que es  hora de reclamar tanta y tanta dignidad que nos han escamoteado. Porque somos la gente. Y estamos jodidos.

Vivimos en una sociedad decadente y enferma. Hay personas que  gastan en ropita para su perro el prespuesto mensual de familias enteras. Eso es inmoral. Vivimos en una sociedad que promueve el miedo y la violencia, en la que proliferan las cámaras de vigilancia y los derechos civiles menguan sin que nadie diga esta boca es mía. Nos ha tocado la era de la gilipollería. El tipo disfrazado de príncipe de beckeler sólo es un síntoma.

No veo a los bancos temblando de miedo. Los veo ejecutando hipótecas, trincando beneficios, dejando a personas en la puta calle, en la mismísima antesala de la miseria y el tiro en la sien. Eso es violencia. Veo a mi gobierno recortando gasto social. Eso es violencia. Veo a los políticos que me representan robar el dinero de todos sin que nadie se escandalice. Eso es violencia.

Vivimos en una sociedad que nos ha declarado la guerra.  Su objetivo es aniquilar nuestro espíritu. La parte bella que late dentro de nosotros se muere. Vivimos en una sociedad deshumanizada en la que a la gente le suda la polla la gente.

Digo: Si queremos ser respetados debemos hacernos respetar. Para después será tarde.

Perdón por los exabruptos, pero un hombre grita cuando se quema y a mí me comen las llamas.

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