Egipto

Concentración en la plaza del Tahrir de El Cairo

La foto impresiona, ¿verdad? Es la plaza del Tahrir de El Cairo, hoy mismo, ocupada por cientos de miles de manifestantes que claman contra su presidente, Hosni Mubarak, que subió al poder en 1981 y ahí sigue.

La revuelta tunecina que provocó la dimisión y posterior salida del presidente Ben Alí el pasado 14 de Enero se extiende por el mundo árabe: en Jordania y Yemen la ciudadanía ya se ha echado a la calle pidiendo cambios políticos, pero los ojos del mundo se centran en Egipto. Y el mundo contiene la respiración expectante.

Durante un par de semanas, hemos mirado con ilusión la revolución en Túnez: han conseguido largar a su baranda y en adelante, si todo sale bien, los tunecinos vivirán mejor. Si tras el duro proceso de transición logran consolidar una democracia estable se convertirán en el primer país árabe de la región en lograr una proeza semejante, y no tendrán que esperar otros veinticuatro años para arrancar del poder a su próximo presidente. Es un hecho histórico, y nos alegramos sinceramente por ellos. Pero lo único trascendente, a nivel mundial, de la revuelta en Túnez era su posible contagio, justo lo que ha sucedido.

Egipto es otra cosa. Egipto es un país de 83 millones de habitantes, con frontera a Israel y la franja de Gaza, un actor clave en el conflicto de Oriente Medio y una potencia regional en la zona. Lo de Egipto es gordo.

Mubarak no se ha pasado treinta años dirigiendo Egipto y pisoteando derechos y libertades civiles porque sí. Durante todo este tiempo ha sido el principal aliado árabe de Estados Unidos en la región. ¿Estados Unidos apoya regímenes totalitarios a cambio de la protección de sus intereses estratégicos en determinadas regiones del mundo? La respuesta es sí, y quien dice EEUU dice también Unión Europea. ¿Y qué hará pues, la administración Obama en esta tesitura? Ahí está el quid de la cuestión.

La Casa Blanca ha empezado las gestiones diplomáticas. En declaraciones a la ABC la Secretaria de Estado Hilary Clinton deslizó las preferencias de EEUU por una transición ordenada. Traducción: queremos fuera a Mubarak, queremos dentro a un aliado firme, queremos evitar un vacío de poder que pueda llevar al gobierno a los islamistas.

El enemigo tiene un nombre: los Hermanos Musulmanes. Se trata de un partido político fundado en Egipto en 1928, ilegalizado por el anterior presidente, Anwar Sadat. Los Hermanos, que en sus inicios defendían la creación de un estado islámico regido por la ley de la sharia, han ido moderándose con el paso de los años y hoy son un movimiento social con amplios apoyos entre la población egipcia, tolerado por el gobierno de Mubarak, que no obstante les dejó fuera de las úlimas elecciones en noviembre de 2010, y la comunidad internacional, que ni mucho menos lo ve claro. El problema es: ¿Y si en unas elecciones democráticas libres los Hermanos Musulmanes se alzan con el poder? Es algo similar a lo ocurrido en Gaza con Hamás. Occidente ve con buenos ojos las elecciones en países árabes siempre y cuando el vencedor sea un aliado pro-occidental. ¿Tolelaría Estados Unidos y, sobre todo, toleraría Israel, vecino de Egipto y con quien ha librado tres guerras desde 1956, un gobierno islamista en el país de los faraones? Cuesta pensar que sí.

Así las cosas, ¿quién es el hombre?

Tal vez recuerdan los preámbulos de la guerra de Irak. Naciones Unidas envió al OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) de visita a Bagdad y alrededores para investigar la posible existencia de armas nucleares en el país del entonces presidente Saddam Hussein. Las conclusiones del informe son conocidas. Pues bien, a la cabeza de la investigación estaba el director de la OIEA, Mohamed el-Baradei, natural de El Cairo, opositor al régimen de Mubarak y exiliado en Europa.

Mohamed el-Baradei

Todo parece indicar que el-Baradei es el hombre. Desde su actuación en Irak, irreprochable y que le valió el Premio Nobel de la Paz en 2005, goza de un gran prestigio internacional y la Administración Obama lo ve con buenos ojos. Únicamente tiene un problema: no es muy conocido en su propio país. Y ahí es donde entran de nuevo en juego los Hermanos Musulmanes. Mientras el-Baradei y el resto de la oposición pro-occidental observan la revuelta sin implicarse activamente en ella, los Hermanos se han echado a la calle y se están encargando de organizar las concentraciones: controlan la seguridad para que no haya altercados, se ocupan de la comida y la bebida y se muestran ante la población como un grupo eficiente, pacífico y perfectamente organizado.

Hay una pieza más en el puzzle: el Ejército. Los militares, que sofocaron las primeras revueltas violentamente, parecen inclinarse cada día más por el cambio y, aunque aún no se han posicionado abiertamente, han tolerado la concentración de hoy y hace días que no intervienen para hacer cumplir el toque de queda impuesto por Mubarak.

Por su parte, el actual presidente ha anunciado una comparecencia televisada para dentro de unas horas. Puede anunciar cualquier cosa. Que consiga matenerse en el poder es casi imposible. Ha perdido el apoyo del pueblo, ha perdido el apoyo de los militares y parece que está a punto de perder el apoyo internacional, único sostén que lo mantiene en su cargo. Sólo el miedo a un Egipto islámico ha retenido a la comunidad internacional, pero el-Baradei, que podría haber comenzado ya las conversaciones con EEUU, puede disipar ese miedo. Y clavar el último clavo en el ataúd político de Mubarak.

Lo que ocurra después es una incógnita. Una transición pacífica hacia una democracia real sería probablemente el acontecimiento mundial más significativo desde la caída del muro de Berlín. El soplo de Túnez se convertiría en huracán en Egipto y podría extenderse, ya sin vacilaciones, a todo el mundo árabe.

Lo cual sería una noticia estupenda.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Internacional y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s